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Problemas de Oídos, Nariz y Garganta y Síndrome de Down

Los problemas de oído, nariz y garganta son comunes en niños con síndrome de Down.  

Es importante que los médicos de atención primaria y las personas encargadas del cuidado de los niños estén al tanto de estos problemas, muchos de los cuales están presentes durante toda la vida de la persona.  Los especialistas en ORL (también llamados otorrinolaringólogos) tienen un papel importante en la salud de un niño con síndrome de Down, especialmente porque estos problemas están estrechamente relacionados con el desarrollo físico, emocional y educativo.

¿Cuales son problemas comunes de oídos, nariz y garganta con personas con el síndrome de Down?

Estenosis del canal auditivo externo

La estenosis de los canales auditivos (estrechamiento del canal) puede ocurrir en hasta 40-50% de los niños con síndrome de Down.  Los canales auditivos estrechos pueden dificultar el diagnóstico de las enfermedades del oído medio.  Suele ser necesario que un especialista en ORL se ocupe de la limpieza de los canales auditivos para garantizar la realización de un examen y un diagnóstico adecuados.  El canal auditivo crece con la edad, y puede dejar de ser un motivo de preocupación después de los 3 años de edad.  Si un niño con síndrome de Down tienen canales auditivos estenóticos, debe ver a un ORL cada 3 meses para evitar infecciones de oído no diagnosticadas y no tratadas.

Infecciones de oído crónicas

Los niños con síndrome de Down tienen una mayor incidencia de infecciones del tracto respiratorio superior, lo que predispone a las infecciones crónicas en el oído.  La anatomía facial del síndrome de Down también predispone a las enfermedades crónicas en el oído.

El oído medio está aireado por la trompa de Eustaquio, un pequeño tubo que va desde el espacio del oído medio hasta el área detrás de la nariz en la nasofaringe. Las infecciones de las vías respiratorias superiores o las alergias pueden provocar la inflamación de la trompa de Eustaquio, atrapando bacterias y provocando infecciones de oído.  La disminución del tono muscular (hipotonía) también afecta la apertura y el cierre de la trompa de Eustaquio, lo que puede provocar la acumulación de presión negativa en el espacio del oído medio y conducir a retención de líquidos e infección.

La disfunción crónica de la trompa de Eustaquio dura más en niños con síndrome de Down que en la población general, de modo que los oídos y las posibles infecciones deben controlarse con regularidad.  Algunos niños pueden requerir la colocación repetida de tubos ecualizadores de presión (PE, por sus siglas en inglés) para eliminar las infecciones crónicas.  El control y el tratamiento son fundamentales, ya que existe un alto índice de infecciones de oído no diagnosticadas y no tratadas en niños con síndrome de Down.

Pérdida de la audición

La pérdida de la audición puede afectar el desarrollo educativo, emocional y del lenguaje.  Incluso la pérdida auditiva leve puede afectar la articulación de un niño.  El control y el tratamiento de los oídos y sus enfermedades pueden disminuir la incidencia de pérdida de la audición.  Los tubos PE también pueden mejorar la audición.  La Asociación Americana de Pediatría y el grupo Down Syndrome Medical Interest Group recomiendan pruebas audiológicas al momento del nacimiento y cada 6 meses hasta los 3 años, o hasta que el niño pueda cooperar en una audiometría que incluye pruebas específicas de oído (con mayor frecuencia si hay presencia de pérdida auditiva). Después de los 3 años, se deberá realizar una prueba de audición todos los años a los niños con síndrome de Down. Se deberá considerar el uso de audífonos, incluso en los casos con pérdida auditiva leve, para prevenir retrasos en el desarrollo educativo, emocional y de lenguaje.

Obstrucción de las vías aéreas y apnea del sueño

La obstrucción de las vías aéreas es común en los niños con síndrome de Down; algunos estudios sugirieron que casi todas las personas con síndrome de Down tienen alguna forma de obstrucción relacionada con el sueño.  La pérdida de sueño por apnea e inclusive la mala calidad del sueño debida a la alteración de la respiración durante el sueño puede producir somnolencia y afectar las destrezas motoras finas, la conducta y el aprendizaje. Muchas personas con trastornos del sueño se duermen con actividades pasivas como leer en el carro o en el autobús escolar. Las complicaciones a largo plazo de la apnea del sueño incluyen hipertensión sistémica, hipertensión pulmonar, insuficiencia cardíaca y muerte.

La apnea obstructiva del sueño ocurre cuando las vías aéreas se obstruyen durante el sueño.

Esto puede estar causado por la vía aérea pequeña, adenoides y amígdalas grandes, obesidad, colapso de las vías aéreas debido a hipotonía de los músculos de la garganta y aumento de las secreciones que puede ser característica de las personas con síndrome de Down.  La obstrucción también puede ocurrir debido a glosoptosis, un cuadro en el que la lengua relativamente grande cae hacia atrás sobre una vía aérea más pequeña durante el sueño.

La apnea obstructiva del sueño suele ser pasada por alto por los profesionales de la salud y los encargados del cuidado de los pacientes, ya que los trastornos del sueño suelen ocurrir desapercibidamente o han estado presentes por tanto tiempo que los padres asumen que es “normal” para su hijo.

Si se sospecha apnea del sueño, debe realizarse un examen clínico integral, radiografías y un estudio durante el sueño.

La obstrucción de las vías aéreas puede tratarse médica y quirúrgicamente, y algunas veces se requieren ambos tratamientos.  Los aerosoles de solución salina pueden mantener las vías aéreas libres.  Otras opciones médicas incluyen el uso de una máquina de presión positiva continua en las vías aéreas (CPAP, por sus siglas en inglés) durante el sueño, que suministra presión con cada respiración, manteniendo las vías aéreas abiertas mientras la persona duerme. La reducción de peso también puede ayudar a tratar la apnea del sueño.  Desde el punto de vista quirúrgico, la extirpación de las amígdalas y las adenoides constituye el tratamiento de elección de la obstrucción de las vías aéreas y la apnea del sueño en niños con síndrome de Down. Aunque la extirpación de las amígdalas y las adenoides suele ser curativa para la mayoría de los casos de apnea del sueño en los niños, más estudios recientes sugieren que no es siempre así con personas con síndrome de Down y se pueden requerir otros exámenes y tratamientos después del procedimiento.

Rinitis crónica y sinusitis

La anatomía facial del síndrome de Down junto con el sistema inmunológico en desarrollo predisponen al niño con síndrome de Down a rinitis crónica (inflamación de las membranas mucosas de la nariz y secreción de moco) y sinusitis (inflamación de las membranas de los senos paranasales). El tratamiento incluye el uso de gotas o aerosol de solución salina para mantener libres los pasajes nasales más pequeños, así como el uso de medicamentos antihistamínicos y de aerosoles nasales con esteroides. Estos problemas deben mejorar con la edad y, generalmente, el médico de atención primaria puede controlarlo en lugar del especialista en ORL.

En niños cuya sinusitis persista a pesar del tratamiento médico, puede ser necesario realizar una operación de extirpación de adenoides o cirugía sinusal endoscópica.

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Este artículo está adaptado de “Down Syndrome: Common Otolaryngologic Manifestations” por la Dra. Sally Shott.


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