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Problemas Dentales y el Síndrome de Down

¿En qué se diferencian los dientes de las personas con Síndrome de Down?

RETRASO EN LA ERUPCIÓN

Los dientes de las personas con Síndrome de Down, tanto los dientes de leche como los dientes permanentes, pueden salir tarde en comparación con los niños sin dicho síndrome. En promedio, a los bebés con Síndrome de Down les sale su primer diente entre los 12 a 14 meses, pero puede ser tan tarde como hasta los 24 meses de edad. Los bebés sin Síndrome de Down suelen tener sus primeros dientes entre los 6-12 meses. Es típico que un niño con Síndrome de Down no tenga todos los 20 dientes de leche hasta los 4 a 5 años de edad, en comparación de los 2 a 3 años de edad típico para los niños sin Síndrome de Down. Los dientes frontales permanentes y los molares permanentes a los 6 años de edad pueden demorarse en salir hasta los 8 a 9 años de edad. También es común que los dientes de los niños con Síndrome de Down salgan en un orden diferente al de los niños sin dicha afección. 

DIENTES PEQUEÑOS Y FALTANTES

Con frecuencia, las personas con Síndrome de Down tienen los dientes más pequeños que el promedio y dientes faltantes. También es común que los dientes de las personas con Síndrome de Down tengan raíces que son más cortas que el promedio. 

LENGUAS GRANDES

Las personas con Síndrome de Down pueden tener lenguas grandes o pueden tener una lengua de tamaño promedio pero con una mandíbula superior pequeña, lo que hace que la lengua sea demasiado grande para su boca. También es común que las personas con Síndrome de Down tengan ranuras y fisuras en la lengua

PROBLEMAS CON LA MORDIDA

Las personas con Síndrome de Down pueden tener dientes pequeños, lo que puede causar una separación entre los dientes. También tienden a tener una mandíbula superior pequeña. Esto puede causar el amontonamiento de los dientes y puede provocar que los dientes permanentes estén "impactados" porque no hay espacio en la boca para que puedan entrar bien. La mandíbula superior pequeña puede crear una situación en la que los dientes superiores no coincidan con los dientes inferiores de forma apropiada; los dientes inferiores pueden estar más distanciados de los dientes superiores en la zona de los dientes posteriores, los dientes delanteros o en ambos. También es común que los dientes de las personas con Síndrome de Down no tengan contacto en el frente. La ortodoncia (frenillos) puede ser capaz de mejorar algunas de estos problemas. La ortodoncia requiere de mucha cooperación y hace que los dientes sean aún más difíciles de mantener limpios, por lo que no se puede llevar a cabo en todas las personas o puede ser una buena idea esperar hasta que el niño sea mayor y capaz de tolerar un poco mejor. Tener aparatos de ortodoncia en la boca también puede plantear problemas del habla. Los niños sin Síndrome de Down suelen adaptar su habla de forma rápida; sin embargo, en un niño con Síndrome de Down, donde su habla ya puede ser un problema, la adaptación a los aparatos puede ser muy difícil. Por lo tanto, puede ser una buena idea retrasar el tratamiento de ortodoncia hasta que el niño es mayor y su habla sea más fluida. 

ENFERMEDAD DE LAS ENCÍAS

Las personas con Síndrome de Down tienen un mayor riesgo de padecer de enfermedad de las encías (enfermedad periodontal). Las personas con Síndrome de Down, aunque no tengan una gran cantidad de placa y sarro (cálculos), contraen la enfermedad periodontal con mayor frecuencia que otros. Esto se debe a que las personas con dicho síndrome tienen un sistema inmunológico deteriorado y no tienen algunas de las protecciones naturales contra esta enfermedad que si poseen las personas sin éste trastorno. Para evitar la enfermedad de las encías, cepíllese dos veces al día concentrando las cerdas a lo largo del borde de las encías, utilice hilo dental diariamente, asegúrese de visitar al dentista regularmente para monitorear la salud de las encías y tómese una radiografía para monitorear los niveles del hueso. Si las encías sangran eso significa que están inflamadas. El cepillado y el uso del hilo dental no deben ser detenidos por esta causa. De hecho, el cepillado y el uso de hilo dental mantendrá limpia las encías y ayudará a minimizar la inflamación.

CARIES

Algunas investigaciones indican que las personas con Síndrome de Down tienen menos riesgo de tener caries; sin embargo, gran parte de dicha investigación se llevó a cabo cuando las personas con este trastorno vivían en instituciones y tenían dietas muy restringidas. Las personas con Síndrome de Down padecen caries, por lo que el cepillado con pasta dental con flúor, el uso hilo dental entre los dientes que están en contacto entre sí, así como limitar la cantidad y frecuencia de azúcar y carbohidratos refinados consumidos ayudará a prevenir el desarrollo de las caries.

¿Qué puedo hacer para evitar las caries y la enfermedad de las encías?

Cepille los dientes dos veces al día con un cepillo suave y pasta dental con flúor. Los niños menores de 2 años deben “untar” una capa delgada de la pasta dental con fluoruro y los niños de 2 a 5 años deben usar la cantidad como de un "guisante" pequeño.

Limite la frecuencia de consumo de azúcar, galletas y refrigerios a base de pan.

La primera visita al dentista debe ser dentro de los 6 meses siguientes a la erupción del primer diente o alrededor del primer año de edad.

Visite al dentista con regularidad, generalmente cada 6 meses, pero algunas personas pueden necesitar ir más a menudo.

¿Cómo puedo encontrar a un dentista?

La Academia Americana de Odontología Pediátrica puede ser una herramienta útil para encontrar un dentista para los niños. Los dentistas pediátricos reciben después de la escuela dental, de 2-3 años de educación en el cuidado de los niños, incluyendo niños con necesidades especiales, tales como el Síndrome de Down.

En el caso de los adultos, los estándares de los odontólogos de práctica general con algunas de las necesidades únicas de las personas con Síndrome de Down pueden variar. Un dentista general que ha completado una residencia en práctica general, 1 a 2 años adicionales después de la escuela de odontología, tiene una capacitación adicional en el cuidado de pacientes con discapacidad. La Asociación Odontológica de Cuidados Especiales es un buen recurso para encontrar a un dentista experimentado en el tratamiento de personas con Síndrome de Down.

Usted puede llamar a su facultad de odontología local, que por lo general tendrán residentes o profesores con experiencia en el cuidado de las personas con Síndrome de Down. 

Algunos hospitales cuentan con departamentos de odontología y generalmente estos dentistas también están capacitados en el cuidado de las personas con Síndrome de Down.

¿Qué pasa si creo que mi hijo no pueda cooperar en el cuidado dental?

Los dentistas pediátricos tienen experiencia en trabajar con niños de todas las edades y que tienen diferentes habilidades para cooperar. Los dentistas pediátricos tienen muchas habilidades para ayudar a que los niños realicen una visita odontológica éxitosa. Algunos niños que necesitan un tratamiento dental pueden requerir algún tipo de sedación. Su dentista conversará sobre esto con usted en función de las necesidades dentales y las condiciones médicas de su hijo. 

¿Es necesario que las personas con Síndrome de Down tengan que tomar antibióticos antes de ir al dentista?

Las personas que tienen o han tenido ciertos tipos de defectos cardíacos, deben tomar antibióticos antes de su cita con el dentista. Pregúntele a su médico o cardiólogo si los antibióticos son necesarios y asegúrese de informar a su dentista de todas las condiciones de salud que padece, incluidas los problemas cardíacos.

¿Qué puedo hacer acerca del rechinado de dientes de mi hijo?

Es muy común que los niños rechinen los dientes. Por lo general no causa problemas dentales y los niños tienden a dejar de hacerlo por cuenta propia. Sin embargo, a veces los niños con discapacidades neurológicas no lo superan o lo hacen con tal fuerza que causa daño a los dientes. Un dentista puede examinar los dientes de su hijo para asegurarse de que el rechinar no está causando problemas. Por lo general, los protectores bucales no están hechos para los niños que rechinan los dientes, ya que es demasiado grande el riesgo de que el niño se pueda atragantar con el protector bucal si éste rompe. 

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NDSS agradece a la autora invitada Dra. Jessica Debord, DDS, por contribuir con el presente artículo.


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